Antonio Pujía

Medalla de Antonio Pujía


Antonio Pujía

El escultor Antonio Pujía fue elegido por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para diseñar la medalla conmemorativa del Bicentenario de la Revolución de Mayo que será entregada en homenaje y reconocimiento a ciudadanos ilustres y personalidades destacadas del arte, la ciencia, el deporte y la cultura. Nacido en Italia en 1929, Pujía vive en la Argentina desde 1937 y adquirió la ciudadanía en 1956. Después de varios intentos de retorno a Italia, Pujía sintió que sus raíces estaban en la Argentina. Desde entonces se considera un “argentano”.

“A pesar de que hice medallas importantes en varias oportunidades esto no me lo esperaba. Hacer la medalla de un evento tan importante para la República Argentina implica una responsabilidad muy grande”.

“El Gobierno de la Ciudad me dio los textos que tienen que estar en la medalla: “Ciudad de Buenos Aires” y “En Unión y Libertad”. Creo que esta última frase más que nada expresa un deseo y nos recuerda a 1810 y los ecos de la revolución francesa: “liberté, egalité y fraternité”.

El ideal era la emancipación. Se buscaba la unión y la libertad porque éramos un país dependiente; y yo creo que todavía no hemos llegado a ser independientes del todo. Siempre hay algún monstruo que está queriéndonos usufructuar nuestra grandeza como país que lo tiene todo. Todo lo que tiene el planeta la Argentina lo tiene y en abundancia”.


“Yo fui “traído” a la Argentina. No fue una decisión mía porque yo tenía 8 años cuando llegamos con una de las últimas corrientes migratorias antes de la Segunda Guerra Mundial. Mi papá venía buscando algo mejor para sus hijos. Después, tomando conciencia de lo que significa la Argentina para mí, ya una vez que me integré a las escuelas, en el barrio, me incorporé rápido. Una vez terminados los estudios mi fantasía era vivir un tiempo acá y otro en Italia: extrañaba mucho y las pocas veces que había ido me deslumbraba porque yo de chico no había conocido Italia sino mi aldea. Cuando empecé a tener cierto desahogo económico, me tomé la libertad de ir a probar antes de trasladarme. Estuve un año y pico y sentí que no me arraigaba”. “Hice una segunda prueba en 1980 cuando estaba haciendo una medalla para el aniversario de la Segunda Fundación de Buenos Aires. Esa medalla se distribuía en la revista Siete Días, de Editorial Abril y tuvo un tiraje fabuloso: 250.000 medallas. Esto me dio una trascendencia muy grande porque se distribuyeron, vaya coincidencia, el 11 de junio, el mismo día de mi cumpleaños. Todavía hoy, tantos años después, me encuentro a hombres que se hicieron llaveros y a mujeres que se hicieron colgantes con esa medalla”.


“Después volví a Italia en 1983 y tuve una iluminación porque me di cuenta de que mis raíces las había echado aquí. Ya tenía a mis tres hijos, mi casa, mi mujer, infinidad de alumnos y amigos por todas partes, y eso lo extrañaba enormemente. A partir de esto consideré que soy un “argentano”. Si bien nací allá, no puedo vivir sin Buenos Aires; razón por la cual al volver hice una serie que se llama “Canto a Buenos Aires”. Entonces, aunque debe haber influido el hecho de que no hay demasiada gente que sepa hacer una medalla, que hayan elegido a un “argentano” calabrés para que haga esta medalla es porque también soy considerado argentino. Definitivamente, no soy capaz ya de vivir en otra parte”.