
Como todo en la naturaleza, las lagunas y los bañados que las rodean están sujetos a procesos cíclicos y estados de equilibrio transitorios. Cuando las lluvias son abundantes, y superan a la pérdida de agua por evaporación directa y transpiración de la plantas, los cuerpos de agua aumentan su nivel y ocupan una superficie mayor. En momentos en que la evapotranspiración es mayor que el aporte por precipitaciones, el espejo de agua se reduce y es colonizado por la vegetación del bañado.
Los ciclos de sequía alternan con otros de inundación, siguiendo patrones climáticos que se registran en la ciudad de Buenos Aires y su área de influencia.
Las distintas condiciones de los humedales son aprovechadas por especies animales con diferentes requerimientos de alimentación y sustrato. Cuando el nivel de agua es alto abundan las especies de aves nadadoras como los cisnes, patos y gallaretas, y buceadoras, como los macáes y el biguá. Cuando baja el nivel y quedan expuestas las orillas barrosas pueden observarse especies limícolas, como chorlos y teros.
En la naturaleza los cuerpos de agua de este tipo tienden a colmatarse, un proceso en el que el fondo se va elevando por acumulación de sedimentos. Uno de los objetivos de manejo de los ambientes de la Reserva Ecológica Costanera Sur es mantener los espejos de agua, retardando o revirtiendo esta tendencia natural. Para lograrlo se están llevando a cabo estudios que permitan identificar una fuente de provisión de agua adecuada que, sin anular las fluctuaciones estacionales de nivel en las lagunas, pueda utilizarse en situaciones de sequías extraordinarias.