Preguntas y respuestas
Como ya es habitual en el joven cine argentino, Sólo por hoy
no tiene una "gran historia" que vertebre el relato. Se trata, más bien,
de una yuxtaposición de pequeños momentos, situaciones cotidianas,
pinceladas cortas y firmes que retratan cinco días en la vida de cinco
personajes: Ailí, una joven china que trabaja como cadete en moto; Equis,
un ayudante de cocina que fantasea con ir a París; Toro, un empleado
de una agencia de limpieza que quiere ser actor; Fer, un pintor de departamentos,
y Morón, un aspirante a director de cine que entrevista con su pequeña
cámara a desprevenidos transeúntes. Estas cinco voces (aunque
la única voz en off es la de Morón, cuasi-alterego de Rotter)
articulan una suerte de estructura coral en la cual las elipsis espaciales y
temporales quedan sino justificadas, al menos sobreentendidas.
En definitiva, lo que se propone el film no es narrar la historia de estos personajes
sino mostrar la inercia que los arrastra. Un movimiento que en el caso de Fer
tiene rasgos concretos de apatía, y en otros, como el de Equis, muestra
la imposibilidad de sortear la realidad de su medio. Condicionados por el contexto
en el que viven o por su propia historia (la relación de Ailí
con su familia o la de Fer con su padre parecen categóricos en este sentido)
los jóvenes viven acotados a un cierto determinismo. En trasvasar esos
límites, en proponerse ser algo distinto de lo que hacen cada día,
como postula Morón al comienzo del film ( "somos lo que hacemos
cada día") está el desafío.
Pero, lo interesante de Sólo por hoy es que no quiere instalar
certezas. Por el contrario, busca plantear interrogantes. Interrogantes que,
a su vez, son lo suficientemente amplios y difusos como para que cada espectador
los formule como desee (o pueda). "Sólo tres preguntas me permiten conocer
a la gente. Pero tienen que ser cortas", dice Morón a su padre. Y he
aquí una magnífica estrategia del guión: nunca se dice
cuáles son esas preguntas pero se nos permite, en cambio, escuchar las
respuestas que los transeúntes dan ante la cámara del aprendiz
de cineasta ("mi trabajo", "mis hijos", "lo que hago", "cantante", "todo sería
más fácil pero menos divertido"...) queda para el espectador la
tarea de hacer las preguntas correspondientes que encajen con tales respuestas.
Solo por hoy es la opera prima de Ariel Rotter y la tercera película
producida por la Toulouseón del Cine -las anteriores fueron Moebius,
en 1996, y Mala época, en 1998-.
Además del de Rotter, este film significa el debut para gran parte del
equipo de trabajo técnico -compuesto por alumnos y egresados de
esa Toulouseón- y de Ailí Chen, la joven Toulou china (esposa
del director) que aporta una cuota de mesura y vitalidad a la historia.
El film fue presentado en varios certámenes y obtuvo el Premio del público
en el Festival de cine de Toulouse.