Atención Integral a las Víctimas

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Atención Integral a las Víctimas de Violencia doméstica y Sexual

El Programa busca ejecutarse bajo un concepto amplio de INTEGRALIDAD, lo que implica el reconocimiento de la multidimensionalidad del fenómeno de la VIOLENCIA, reclama la articulación recíproca de las políticas públicas que de una u otra manera inciden en ella y destaca su inserción en una estrategia más amplia de desarrollo y bienestar. Entendemos entonces la violencia como una problemática compleja que requiere trabajo y respuesta desde varios enfoques diferentes y complementarios.

Tanto en los Centros Integrales, como en los efectores que garantizan albergue, como en la Central de Llamadas se ve a la mujer como sujeto de derechos, y la estrategia de resolución que se plantea a cada situación responde a una visión interdisciplinaria y transversal, en la que se aborda y da respuesta a cada eje conflictivo como parte de un todo. Esto implica la realización de intervenciones asistenciales en coyunturas críticas o circunstancias particulares, complementadas con intervenciones que inciden en los procesos más amplios de empoderamiento y salida del círculo de violencia.

De esta mirada integral sostenemos que uno de los conceptos primordiales para la ejecución del Programa es la Visión de Género. Dado que las problemáticas de violencia de género aparecen sustentadas en una cosmovisión cultural que se presenta en el contexto de una relación de abuso de poder y que articula como basamento estereotipos y roles de género tradicionales.

En segundo lugar, y estrechamente relacionado con la integralidad del servicio, un concepto fundamental es la interdisciplinariedad. Tanto el equipo técnico de la Coordinación como los equipos de los diferentes efectores están integrados por profesionales de distintas disciplinas, cada uno aportando su conocimiento y experticia particular para el análisis y el abordaje de cada caso. Los equipos están integrados básicamente por psicólogas, trabajadoras sociales y abogadas, y también contamos con los aportes de médicas, antropólogas, sociólogas, psicólogas sociales, psicopedagogas y politólogas.

El tercer concepto que da forma al trabajo es la intervención planificada. Esta planificación se realiza con anclaje en nuestra visión de género, y con base a un diagnóstico presuntivo de la situación y del momento particular que atraviesa la mujer y su grupo familiar. La intervención planificada nos permite realizar abordajes que excedan la asistencia en la crisis y tiendan a lograr una mejora del bienestar general a corto, mediano y largo plazo.

En definitiva, se considera como misión de la DGMuj la restitución de los derechos vulnerados de las mujeres y sus hijos e hijas. Una mujer que es víctima de violencia debe en primer término repensarse como sujeto de derechos para comenzar el proceso de autovalimiento y empezar a transitar el camino del empoderamiento. Por eso todas las acciones de la DGM tienden a acompañar a las mujeres en su autonomía, sin dejar de subrayar la necesidad de que ellas son dueñas de su elección de vida.