
Además del Salón Dorado y el despacho del Director del diario, existen pinturas en casi todos los muros del Palacio. En muchos casos fueron cubiertas por varias manos de pintura lisa, y en su recuperación está trabajando el equipo de restauración. Existen además en el salón tres grandes paneles con telas pintadas, que relatan la vida de Ester, quien según el Antiguo Testamento, refiere una liberación de la nación por medio de una mujer.
En el mismo salón se encuentra en una pared un bajorrelieve de figuras apocalípticas que anuncian una revelación: la letra “P”, de palabra, de paz, de prensa, de periodismo.
Apocalipsis quiere decir revelación. Ya en las Revolución Francesa sentían vivir en tiempos apocalípticos. La revelación era el ideal teológico revolucionario de “la igualdad del hombre”. El salón representa un templo laico consagrado a la igualdad del hombre a través del saber y las artes de la paz. Fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1995 y el Gobierno de la Ciudad está llevando a cabo actualmente la refuncionalización de sus dependencias para convertirlo en un gran centro cultural.
En el primer piso también se encuentra el Pasaje Ana Díaz, vía de comunicación con el Palacio de Gobierno de la Ciudad. Este espacio se utiliza como sala de exposiciones de artes, como la pintura y la fotografía.
Los subsuelos del edificio, donde antes estaban los talleres para imprimir el diario, se han convertido también en salas de exposiciones.