A fines de 2001 y comienzos de 2002 se produjo la crisis económica más
profunda de la historia argentina. En ese critico escenario surgió el
fenómeno de las empresas recuperadas. Fábricas de diverso tamaño,
muchas de ellas con una importante trayectoria, buenos productos y un denominador
común: la imposibilidad de seguir produciendo y el cierre como destino
inevitable.
El Gobierno de la Ciudad se acercó a estas experiencias comprometiendo
recursos concretos para los trabajadores que asumieron la responsabilidad y
el desafío de defender su fuente de trabajo. El camino recorrido junto
a las empresas recuperadas demuestra la necesidad de pasar de las estrategias
de subsistencia, a una política orientada a recuperar la capacidad productiva,
mejorar los proceso de elaboración y a garantizar la viabilidad económica
de las cooperativas.
La recuperación de empresas ha mostrado un camino virtuoso para la sociedad,
contrariando prejuicios y poniendo en evidencia que la voluntad, la solidaridad
y el trabajo, son valores que no se han extinguido.