Casco Histórico
El Casco Histórico de la Ciudad de Buenos Aires constituye
un lugar único e irrepetible, ningún otro atesora
como él su historia y su memoria.
La "Ciudad de la Santísima Trinidad, Puerto de
Santa María del Buen Ayre", creció primero
en torno a la Plaza Mayor (actual Plaza de Mayo) dando forma
al Casco Fundacional, en lo que luego se conociera como el
Barrio de Montserrat, por su ubicación con respecto
a la Iglesia del mismo nombre.
El Fuerte, que ocupara el lugar donde hoy se encuentra la
Casa Rosada, el Cabildo y la Catedral, fueron los edificios
que materializaron las instituciones de la aldea. Las iglesias
de San Francisco, Santo Domingo, San Ignacio, San Pedro Telmo
y Montserrat albergaron conventos hospitales y escuelas.
Hacia el sur, el barrio del primitivo puerto de la ciudad
fue el Alto de San Pedro o Barrio de San Telmo. Su centro,
la actual Plaza Dorrego, servía de apeadero de las
carretas que iban hacia la Plaza Mayor, a través de
la calle Mayor, actual Defensa.
El crecimiento de la ciudad, generó la necesidad de
implementar nuevos planes de desarrollo urbano, inspirados
en los modelos europeos, los que se expresaron en los ensanches
de calles, aperturas de avenidas y la creación de nuevas
plazas, modificando su trazado original.
El Casco Histórico contiene la mayor parte de los
edificios más antiguos que perduran en la ciudad, acompañados
por otros de importante valor patrimonial de épocas
subsiguientes. Sus calles empedradas, sus farolas, sus patios
con aljibes y rejas en las ventanas, sus iglesias y museos,
sus ferias características, sus bailarines de tango
y sus cafés le otorgan una magia especial que se percibe
al recorrerlo. |