La Audiovideoteca es un centro de producción audiovisual y un archivo, dedicado a la preservación, conservación, catalogación y difusión de la cultura argentina contemporánea.
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Entrevista realizada en abril de 2006 en el barrio de Caballito, Buenos Aires.
Escribir para actuar
Es muy difícil para mí dirimir la cuestión de qué profesión tengo, de a qué me dedico: soy escritor y luego durante seis meses escribo y durante seis meses dirijo lo que escribí o, de qué manera mi escritura se tiñe de mi trabajo como director y fundamentalmente de mi trabajo como escritor. Yo debo aclarar que me dedico al teatro, o que escribo teatro, porque a mí lo único que me interesa es actuar. Mi relación con la literatura dramática pasa por la posibilidad, por el permiso que me tomo de vez en cuando de actuar en algunas de mis obras. Entiendo al teatro, sólo si lo actúo; cuanto más lo veo más lo desentiendo. Y en ese sentido, creo que mi experiencia no es única. Está bastante relacionada con la experiencia de muchos autores o actores de mi generación.
Yo creo que pertenezco a una generación que ya desde los primeros años del Parakultural, desde los 80s y demás, venía teniendo una relación crítica con el teatro escrito que la precedía, con el teatro argentino que la precedía. Se trataba de un tipo de teatro, del teatro de la dictadura, incluso de antes de la dictadura, de un teatro simbólico. Un teatro que hace un uso metafórico del lenguaje para hablar de temas que ya están instalados en la conciencia del público que los lee. Entonces, durante la dictadura fue un teatro de encriptamiento: sabíamos que había un enemigo común muy importante, y sabíamos que era muy importante, necesario y socialmente obligatorio denunciar y hablar de ese tipo de cosas. Terminado ese enemigo, ese tipo de teatro empezó a perder su sentido y el eje. Sus historias empezaban a tornarse previsibles, sus metáforas ya las podía decodificar uno sólo leyendo el título. Y ese teatro empezó a no tener interés para los actores que nos veníamos formando. Entonces, los actores empezaron a bucear en otras direcciones: o en clásicos remotos, que en general no se hacen mucho en la Argentina, o empezaron a encontrar una manera de escribir aquello que era la experiencia del actor sobre la escena, que es en este país bastante única: este país tiene una literatura dramática muy ligada a esa experiencia donde los actores lo toman todo, toman por asalto al teatro y hacen literatura de esa experiencia. Es una de las pocas ciudades del mundo donde esto se da así con tanta claridad. Y donde además, los actores se forman, nos formamos, en el territorio de la literatura porque entendemos que hay algo que hay que parasitar de ella para poder hacer teatro.
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