Para docentes y alumnos

Las fiestas “mayas” entre 1811 y 1910

Apenas un año después de la revolución de 1810, el 25 de mayo de 1811 se inauguraba un nuevo tipo de fiestas y se abría una larga tradición de “fiestas patrias” que llega hasta actualidad. Sin embargo es en 1813 cuando se declara al 25 de mayo “fiesta cívica” y se organiza la primera celebración oficial en Buenos Aires para luego extenderse a otras ciudades. A partir de entonces, los festejos por la Revolución de Mayo se convirtieron en una práctica anual y fueron denominadas fiestas mayas.

25 de Mayo

En el calendario de 1814 se señalaba para el 25 de mayo:
“hoy se celebra el aniversario de nuestra regeneración política con misa solemne en la Catedral y con asistencia de todos los Tribunales y Corporaciones.” 1

De esta manera, a través de las fiestas y otro tipo de prácticas, comenzaba a instaurarse el imaginario de la nación identitaria.

En los esfuerzos por construir imágenes e interpretaciones del pasado y difundirlas, las efemérides han desempeñado un papel muy importante. Para el Centenario de la Revolución de Mayo, cuando ya primaba una larga tradición de homenaje y festejo en torno a esta fecha, en la escuela y en la opinión de algunos intelectuales se había plasmado la idea de que Mayo representaba el nacimiento de la nación.

¿Cómo era presentada entonces la Revolución de Mayo?

Se quería mostrar la uniformidad en un proceso que en realidad había sido muy conflictivo, plagado de rivalidades, proyectos alternativos, antagónicos y regionalmente muy diversos en todo el territorio del Virreinato del Río de la Plata.

De este modo la Revolución de Mayo se explicaba “como un movimiento uniforme, sin conflictos, sin tensiones internas, republicana e independentista; por otra parte, sin mayores dudas desde el indicio y en virtud de los planes de los revolucionarios que nunca habían considerado otra alternativa, dirigida por unos hombres dueños del raro poder de adivinar, además, los destinos de gloria que esperaban al proceso que acababan de poner en marcha y de tener conciencia de ellos.” 2

Esta era la imagen que se había cristalizado en torno al Centenario de la Revolución de Mayo, sin embargo desde 1811 hasta 1910 las conmemoraciones festivas no habían sido siempre iguales. Hubo cambios en distintos sentidos que se fueron agregando o suprimiendo en torno a las fiestas mayas. Veamos de qué se tratan estas transformaciones.

Las fiestas mayas. De la participación popular a la apatía y a la intervención estatal.

Como ya dijimos, la primera fiesta en conmemoración de los hechos de Mayo se realizó en 1811 por iniciativa de la Junta y del Cabildo. Si bien el centro de la celebración fue la Plaza de la Victoria, los festejos se extendieron por los barrios de la ciudad.

Durante los primeros años, las fiestas mayas se llevaban a cabo en un marco ritual que combinaba elementos nuevos junto a tradiciones coloniales. Así, se enmarcaban en un estilo festivo conocido donde no faltaban los bailes de máscaras, la misa (el Te Deum) o las quemas de castillos El complejo festivo también incluía cohetes, luminarias, descargas de fusilería, corridas de toros, teatro y bailes de paisanos. Junto a estas diversiones asomaban, desde 1813, los Gorros frigios y las canciones patrióticas como emblemas simbólicos de la libertad. De este modo, lo viejo y lo nuevo se hermanaban para dar nacimiento a renovadas formas de vida simbólica que parecían hundir sus raíces en el pasado más remoto.